Este es el testimonio de René Magritte, el gran artista visual, al ser consultado sobre su experiencia vital, al conocer a Donnie Siegel. Copiamos con total veracidad, para no alterar ninguna percepción del lector.
"Fue en un viaje a Cachanikistán. Era junio, en un verano muy intenso. Recuerdo que caían los patos asados. Ni siquiera volaban. Todo quieto. La quietud máxima. Era horriblemente hermoso. Ahí, fue cuando apareció Donnie. Vestía común y corrientemente. Era extrañamente común. Recuerdo, que conversamos largamente sobre su vida, sus amores, sus frustraciones, y sus sueños. Su gran sueño era dejar de ver. Fue extraño eso. Eso era tan común, pero en él, era distinto.
Donnie era conocido en Cachakinistán. Realmente, mi nombre se posicionó gracias a Donnie, que tuvo la gentileza de alojarme algunos días en su casa. Me servía un licor de chocolate, muy espeso, mientras me hablaba de la estampida de los ánimales; un sueño que tenía reiteradamente.
Me inspiró con total fuerza. Donnie debía ser inmortalizado"
No hay comentarios:
Publicar un comentario